Silvia Perez Cruz, Madrid

Para mi cumpleaños, mi querida Lula me regalo emoción, con dos entradas para el concierto de Silvia Perez Cruz.

Y llego el día.

Subió al escenario, canto, sola en el escenario, “la canço del lladro”.

Fueron subiendo poco a poco el quinteto de cuerdas entero, primero el violin, luego el segundo, y la viola, y el cello y el contrabajo.

Momentos estelares varios, uno de ellos al cantar la canción “no hay tanto pan”, a mitad del concierto, expresando la tristeza y rabia de todos por los acontecimientos politicos y económicos de esos últimos años en España. El aplauso fue de pie y duro varios minutos, mientras en el escenario, al acabar la ultima nota, nadie se movió, y los 6 músicos se quedaron sentados e inmóviles, mirando a la sala, como diciendo “gente, ahora qué? nos levantamos? y poco a poco, se fueron levantando todos, y los músicos siguieron inmóviles.

Cuando acabo la ovación, como por acuerdo común entre los asistentes, y sin decir una palabra, sonaron las primeras notas de “hallelujah”, otro gran momento evidentemente.

Parecía que iba a acabar. Pero faltaba la sorpresita de gran tamaño: subió al escenario Javier Colina, y en duo con Silvia, cantaron dos temas maravillosos.

Más de dos horas de música de alto rango, Silvia Perez Cruz llegando en cada tema al alma con sus maneras tan pasionales de interpretar cada tema, o mejor que interpretar diría “vivir” cada tema, “dar vida” a cada tema, unos músicos perfectos, unos juegos de luces haciendo de cada momento una foto que cuesta no querer tomar (para qué…? mejor mirar).

Por tercera vez en mi vida, Silvia Perez Cruz me llevo a otros mundos, otras esferas de ese arte llamado “música”.

Y cómo después de las dos primeras veces: voy a querer más. Me quedo esperando, y allí estaré a la próxima cita.

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